El 30 de enero de 2020, tras detectar brotes del virus SARS–CoV-2 fuera de las fronteras de China, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la situación de Emergencia Sanitaria Internacional. La rápida extensión posterior del virus a los distintos países dio lugar a la declaración como pandemia por parte de dicho organismo el 11 de marzo de 2020, instando a los gobiernos de todo el mundo a tomar las medidas necesarias para contener su expansión.

 


COVID-19: plan de reactivación

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Desde finales del mes de marzo casi la mitad de la población mundial ha visto restringida su libertad de movimientos en mayor o menor medida. Además, y con el objetivo de paliar las graves consecuencias económicas de una crisis sin precedentes, los principales gobiernos, bancos centrales y organismos supranacionales han tomado medidas excepcionales en materia de política fiscal, laboral y monetaria.

Ante esta situación, a principios de abril de 2020, Management Solutions publicó la Newsletter “COVID-19: Propuestas para asegurar la continuidad de las operaciones”, cuyo objetivo fundamental era exponer una visión de contexto general sobre las principales medidas adoptadas por las instituciones para paliar los efectos en la salud y en la economía derivados de la pandemia, así como ofrecer propuestas de actuación concretas dirigidas a las compañías para facilitar su gestión de la crisis y asegurar la continuidad de sus operaciones.

A lo largo del último mes, a raíz de la estabilización y remisión de la pandemia en algunas regiones, diversos países han elaborado o se encuentran en proceso de elaborar planes de acción para ir disminuyendo las restricciones a la libertad de movimientos que permitan una vuelta a la actividad prudente y gradual.

Dichos planes deben contemplar la posibilidad de que se produzcan nuevas oleadas en la expansión del virus, cuya intensidad dependerá, entre otros factores, de la cantidad de población previamente inmunizada.

En términos generales, las recomendaciones de la OMS, con matices por geografías, plantean la necesidad de que se cumplan ciertos condicionantes previos para el inicio de la fase de recuperación, tales como la disminución continuada de nuevos casos, la recuperación del sistema sanitario para dar asistencia de forma adecuada, y la capacidad por parte de los países de testear, trazar y aislar rápidamente los contagios. Asimismo, se insta a asegurar la debida información y mantenimiento de una conducta responsable por parte de la población.

En paralelo al lanzamiento de planes de reactivación por parte de los gobiernos, las compañías se encuentran también en fase de definición de sus propios planes de retorno, adaptados en función de geografías, sectores de actividad y su capacidad de implementar las condiciones de seguridad sanitaria establecidas por los gobiernos. A su vez, y ante la potencial reaparición de posibles brotes, el plan de reactivación por parte de las compañías también debe ser adaptable y secuencial, permitiendo que las medidas puedan ser revaluadas en cada fase.

Finalmente, el entorno económico y social al que se enfrentará el sector empresarial será muy diferente al existente con carácter previo a la crisis. 

  • Desde el punto de vista económico y político, los agentes económicos se enfrentarán a un entorno de caída del PIB e incremento del desempleo sin precedentes, caída de precios, volatilidad en los mercados, así como una posible oleada de fusiones. En determinados casos, los gobiernos pueden actuar mediante intervención de precios en algunos sectores o plantear un refuerzo de la producción local cuando los mismos se consideren estratégicos para afrontar con autonomía nuevos escenarios de crisis (p. ej., autonomía sanitaria, alimentaria y energética).
  • Desde el punto de vista social, las compañías deberán realizar una reflexión con el fin de distinguir qué cambios en el mercado, en el comportamiento de los clientes y en el modelo de relación con los mismos serán permanentes para poder adaptar su estrategia y propuesta de valor.
  • Adicionalmente, deberán fortalecer la gestión de riesgos para adaptarse a un nuevo entorno de repunte de la morosidad, tensiones de liquidez y moratorias a sectores vulnerables.

El contenido del documento se centra en ofrecer una visión del contexto general en el que se producirá la estrategia de reactivación y brindar propuestas de actuación concretas para que se produzca de forma ordenada y segura, considerando los factores que inciden en dicha estrategia y los condicionantes en términos de recursos (humanos, tecnológicos y físicos) y la logística asociada a los mismos.

Para más información, accede al documento completo en PDF haciendo clic aquí. Documento también disponible en inglés y portugués.